BIM, la piedra angular de la construcción industrializada
Las tecnologías digitales garantizan la innovación y optimización de procesos para una producción sostenible y eficiente
Proyecto Life Habitat Hospitalet de 011h
Alimento, vestimenta, agua y refugio. De estas cuatro necesidades básicas del ser humano, todas se han industrializado globalmente excepto una: la edificación. La construcción industrializada es una cotidianidad en países como Japón o Suecia, pero aún una rareza en España. Esta forma alternativa de edificar se basa en la creación de diseños de forma digital cuyas piezas son posteriormente fabricadas de forma industrial. Una vez concluido este proceso, el material se traslada al sitio de construcción para su ensamblaje.
De ahí, su otra denominación: offsite.
El objetivo es sencillo: trasladar a fábrica la máxima producción de elementos que posteriormente darán forma al edificio terminado. Actualmente, el tejido industrial es muy limitado en España, ya que apenas cuenta con una capacidad de producción de 1.000 unidades de vivienda al año. Es decir apenas 1% del total de casas de obra nueva. “Este porcentaje llega al 7% en Reino Unido, al 9% en Alemania, al 50% en Holanda y, prácticamente, al 100% en Suecia”, especifica José María Quirós, Delegado de Industrialización de AEDAS Homes.
Para Quirós el sector que debe experimentar el gran salto hacia la industrialización es el residencial. “Seguimos haciendo las casas como hace 100 años y esto no es sostenible. La industrialización aporta certidumbre en los costes, reducción de los plazos de entrega, mayor sostenibilidad y mayor calidad de ejecución, entre otras ventajas”, explica el delegado de la promotora. No obstante, en la actualidad los compradores se enfrentan a que los precios actuales de estas viviendas son iguales a los de las casas tradicionales, debido a la baja capacidad de producción de la industria.
Sin embargo, este proceso constructivo ofrece múltiples beneficios. Según el informe ‘Vivienda Industrializada y Sostenible’ de Aedas Homes y B Leaf, las viviendas offsite suponen una reducción del 60% de las emisiones de CO2 en su construcción y del 30% en su utilización. Además, disminuyen el consumo de agua en su fabricación y mantenimiento y requieren entre un 40% y un 75% menos de energía para su climatización. Es decir, la antítesis de la producción in situ reducida en una palabra: sostenibilidad.
Y no solo eso. Si de sumarle puntos a la construcción industrializada se trata, la fabricación de componentes en fábrica hace que la siniestralidad laboral sea menor. “La consecuente modernización del sector permite atraer talento joven y femenino, así como la mayor seguridad laboral para los trabajadores”, puntualiza Quirós. Además, dado que la producción de piezas sucede en fábricas y no en el exterior, la industrialización del sector no depende de la climatología, por lo que se reducen considerablemente los tiempos y costes de edificación.
Suena bien, ¿no? Pero hay un detalle: la construcción industrializada requiere que los proyectos sean concebidos como tal desde el inicio por diseñadores, fabricantes y todos los demás agentes participantes en el proyecto. Para ello, es indispensable una piedra angular que conecte y facilite la comunicación y el trabajo de los agentes entre sí. Esto significa digitalización, innovación y Building Information Modeling (BIM), el núcleo de la labor de la empresa de consultoría digital, Modelical. “Ahora mismo no existe un procedimiento establecido ni una aplicación informática que conecte todas esas piezas. Los diseñadores y los fabricantes usan aplicaciones distintas y entre ellas no hay un lenguaje unificado que permita conectarlas”, explica Iván Pajares, BuiltTech Specialist en Modelical.
En ese sentido, una de las empresas que trabajan a la vanguardia de esta unificación es la empresa de construcción española 011h . Además de apostar por la edificación inteligente y sostenible, la empresa ha desarrollado una plataforma digital para orquestar, en tiempo real, la automatización de procesos y conexiones necesarias para desarrollar proyectos. “Su concepto es uno de los ejemplos que apuntan en la buena dirección”, sostiene Iván.
De ahí que la importancia en facilitar los procesos sea el eje de la labor especializada de consultoras digitales como Modelical. “Para hacer un proyecto industrializado hay que pensar en el sistema e integrarse en él desde el inicio, ya que no se puede diseñar, construir o fabricar con aquello que el sistema no puede asumir. Todos los agentes deben tomarse en cuenta entre sí desde el inicio y ahí es donde nosotros podemos ayudarles, porque sabemos conectar las herramientas que utiliza cada uno”, explica Iván Pajares.
CONFIANZA, DIGITALIZACIÓN E INNOVACIÓN
Por otro lado, la naturaleza de la construcción industrializada obliga a generar una relación de confianza entre las partes que los modelos de adjudicación por subasta de la construcción tradicional no fomentan. “Hacer un proyecto industrializable e industrializado implica trabajar juntos y confiar en el otro desde el inicio del proceso”, puntualiza Pajares. Así, la complejidad de los proyectos industrializados implica que lo que se va a realizar se debe planear milimétricamente por todas las partes y con anterioridad para poder llevarlo a cabo. En ese sentido, la información; los modelos compartidos; los flujos de trabajo colaborativo; las bases de datos y una interoperabilidad real son claves para crear modelos abiertos y cooperativos.
Así, uno de los grandes atractivos de la construcción industrializada es la automatización de procesos. Esto contribuye a reducir el tiempo de entrega de las viviendas entre nueve y doce meses, mientras que una vivienda en la edificación convencional puede llegar a tardar entre 18 y 24 meses. “Si un edificio tiene miles de componentes y estos en vez de hacerse a mano se automatizan, el ahorro de tiempo es considerable”, apunta Iván Pajares. En esos procedimientos, Modelical ofrece la capacidad de innovar las interconexiones entre las diversas partes. “Ahí como empresa tenemos algo que decir porque gracias a que tenemos experiencia en la gestión digital de proyectos, podemos proponer y crear vías de conexión entre los agentes”, señala el arquitecto.
Por otro lado, la industrialización permite crear sistemas que pueden ser reutilizados en otros proyectos. “La construcción se basa en el conocimiento compartido y la reutilización hace que el conocimiento se preserve, y eso solo lo puedes conseguir si mantienes equipos o estructuras que lo conserven”, apunta Pajares. Así, la industrialización de los procesos constructivos y la digitalización son dos alas de un mismo pájaro. Por ello, la complejidad y precisión de los procesos industriales requiere la optimización de todo tipo de procedimientos, y esta optimización desemboca en una considerable reducción de desperdicio, costes y plazos de ejecución.
Sin embargo, todo esto es posible solo gracias a herramientas informáticas avanzadas que faciliten los procesos y eliminen los obstáculos comunicativos entre las partes. Así, la innovación constante, el flujo de información abierta y la optimización de procesos que proveen las empresas que trabajan con la metodología BIM, suponen el eje central para dar fluidez al desarrollo de la industrialización en el sector de la construcción.
Autora: Sol Acuña