El ciclo de vida de los parámetros BIM
Todos estamos de acuerdo en que los modelos BIM son un contenedor de información estructurada. También estamos de acuerdo en que un modelo puede evolucionar con el tiempo del mismo modo que un edificio pasa de proyecto a construcción para después desarrollar su vida útil. El tema se complica a la hora de definir los parámetros que van a albergar esa información y al definir de qué manera se van a adaptar a la evolución del modelo.
En principio esto debería quedar resuelto con un BEP (BIM Execution Plan) o con unos EIRs (Requisitos de Información del Cliente) adecuados, pero no siempre nos encontramos en esa situación, y aún así son varias las dudas que surgen respecto a este tema. Aquí se exponen algunas de las posibles:
¿Van a ser los parámetros usados en fase de Diseño los mismos que utilizará el equipo de Obra que gestione la construcción de ese proyecto?
¿Ante distintos equipos colaboradores con informaciones semejantes se van a utilizar los mismos parámetros?
¿Todos los parámetros existentes en el modelo son válidos, también los que vienen por defecto? ¿También los que arrastramos de familias que no hemos creado nosotros? Si lo son o no, ¿cómo se indica?
¿Y si provienen de softwares diferentes? ¿Parámetros IFC?
¿Qué criterio de nomenclatura es más adecuado para nombrar a los parámetros?
Fiabilidad del modelo y gestión de sus parámetros
Una de las razones clave para adoptar BIM como metodología de gestión de proyectos y activos inmobiliarios o infraestructuras es la fiabilidad de la información.
El hecho de que una única y misma fuente pueda nutrir de información a todas las consultas a la vez, independientemente de si solicito un plano, una medición o una vista 3D, nos permite suponer que esa información va a ser cuanto menos consistente, es decir, sin incongruencias.
El hecho de que la fuente sea el único lugar donde acceder a esa información permite suponer que esa información va a ser la única posible y de que no tengo por qué buscar en otros documentos.
Pero para que todo esto sea válido, entre otras cosas, hay que mantener a los activos digitales (modelos BIM), hay que cuidar su forma y su contenido para que funcionen bien, y lo tenemos que hacer tanto en sus fase de Diseño y Obra como sobretodo en fase de Operación y Mantenimiento.
Si en el paso de Diseño a Obra los parámetros no se revisan y se encuentra información que no se sabe a qué hace referencia, el modelo comenzará a generar desconfianza.
Si una vez el edificio construido, el modelo no se ha actualizado con las últimas reformas o ampliaciones resultará tan poco fiable como las múltiples versiones de planos de AutoCAD que se almacenan en un proyecto tradicional.
Por este motivo, el Mantenimiento de la Información es algo que sí o sí debe asegurarse en los modelos BIM.
El ciclo de vida de los parámetros
Los parámetros, su información y la responsabilidad sobre ellos, están intrínsecamente relacionados con la fase de proyecto o el momento en el ciclo de vida del mismo.
A continuación se muestra un esquema donde se muestra el Objetivo de la Información y su Responsable a través del ciclo de vida de los activos digitales.
Durante la fase de DISEÑO los parámetros y su información son una INTENCIÓN. La responsabilidad recae sobre el diseñador a partir de las prestaciones requeridas por la propiedad y su propio sello y propósito. El objetivo del modelo es documentar qué se debe construir e instalar.
Durante la fase de OBRA y de AS BUILT los parámetros y su información tienen dos momentos, el primero, donde el constructor modifica el modelo para que refleje de qué manera va a REALIZAR la intención de diseño de la fase anterior, y el segundo donde el modelo debe reflejar la REALIDAD del final de obra. La responsabilidad de la información que refleja lo anterior recae sobre el constructor y las subcontratas.
Durante la fase de OPERACIÓN y MANTENIMIENTO los parámetros y su información deben reflejar la REALIDAD del activo físico y también la PROYECCIÓN de su comportamiento. El modelo debe reflejar como es el activo y los responsables para ello deberían ser los gestores BIM que custodien los modelos.
A lo largo de este proceso, (ciclo si consideramos que parte o la totalidad de los modelos FM pueden convertirse en base para el diseño de reformas o ampliaciones), lo óptimo sería que en todo momento la PROPIEDAD fuera dueña de los requisitos de información que controlen esa evolución de los parámetros mediante los documentos EIRs y BEP así como que la consultoría FM y BIM estuviera presente para vigilar la idoneidad del proyecto en base a su comportamiento futuro y la idoneidad de los modelos en base a su aprovechamiento en todas las fases.
El paso de una fase a otra debe significar una revisión de los parámetros y su información heredada de la fase anterior. Aquello que no forme parte de la intención de la fase actual de los modelos, debería eliminarse. Esta purga debería registrarse en el BEP para su aprobación y control.
Por ejemplo, los parámetros que un equipo de Diseño haya utilizado para caracterizar los planos o las vistas en función de unas necesidades de organización resultan innecesarios al pasar ese modelo a estar gestionado por otra empresa. Esos parámetros deben eliminarse.
Otro ejemplo: los parámetros referentes a fechas de encofrado, hormigonado, fases de construcción propias de un modelo de Obra, no son necesarias en un modelo para FM y también deben eliminarse. (Otra cosa es que ese modelo quede archivado y forme para del Libro del Edificio para su eventual consulta.)
Formato de los parámetros
Sobre el formato de los parámetros no hay un estándar preciso. Los EIRs y el BEP son los documentos donde definir qué parámetros en concreto son los que deben introducirse en los modelos y qué criterios deben seguirse en cuanto a la nomenclatura de los mismos. Se recomienda que la nomenclatura de los parámetros sea siempre neutral, sin referencias a la propiedad que los requiera o a las empresas que los crean.
El tipo de parámetro es un tema muy importante a tener en cuenta ya que es probable que queramos realizar formulaciones matemáticas entre ellos.
También es necesario disponer de un formato claro para la información que deba introducirse. Es muy importante que haya coherencia en los idiomas empleados y en el estándar de nomenclatura (mayúsculas, minúsculas, guiones, puntos,…), para que los modelos no sean un batiburrillo fatal de manejar.
Conclusión
BIM es la mejor herramienta hoy en día para realizar proyectos de calidad en todos los sentidos, sin embargo para sacar el máximo potencial de su uso es necesario orden y colaboración. Orden para definir cómo debemos utilizarlo y colaboración para que efectivamente se cumpla ese orden y el proyecto pueda fluir minimizando problemas y riesgos.
Autoras: Almudena Gómez y Sarai Zaballa
