Empieza por la estrategia. No por crear tu catálogo de objetos BIM.
¿Eres un fabricante de productos o sistemas de construcción? No te precipites para digitalizar tus productos en BIM.
Arquitectos, ingenieros y empresas constructoras recurren cada vez más a entornos digitales que facilitan el diseño, la coordinación y la ejecución de proyectos con mayor precisión y calidad. En este escenario, numerosos fabricantes de productos y sistemas constructivos sienten la presión (o la tentación) de incorporarse rápidamente al mundo del BIM. Sin embargo, digitalizar productos sin una estrategia clara puede ser un error costoso.
El error de empezar por el final
Digitalizar un catálogo de productos en formato BIM no debería ser el primer paso.
Con frecuencia, los fabricantes invierten en el desarrollo de objetos BIM (modelos tridimensionales con información técnica y comercial) sin tener una comprensión precisa de quién los utilizará, con qué propósito o en qué momento del ciclo de vida del proyecto serán relevantes. El resultado suele ser el mismo: objetos bonitos pero inservibles, que se quedan almacenados en una web corporativa sin generar descargas, sin integrarse en los flujos reales de los proyectistas y, en última instancia, sin aportar valor al negocio.
Crear un objeto BIM no se trata solo de modelar en 3D y colocar el logo de la empresa junto con una ficha técnica. Es un proceso mucho más profundo, que requiere estrategia, contexto y propósito.
Las preguntas que todo fabricante debería hacerse antes de digitalizar
Antes de dar el paso hacia la digitalización BIM, es necesario detenerse y reflexionar sobre algunos aspectos clave:
- ¿En qué fase del proyecto tu producto es relevante? No todos los productos intervienen en la etapa de diseño conceptual. Algunos necesitan de un mayor nivel de detalle geométrico e información técnica para la fase de ejecución, mantenimiento o incluso de desmontaje. Entender esto es esencial para decidir qué tipo de información debe contener el objeto BIM y cómo se integrará en los flujos de trabajo.
- ¿Qué información necesita realmente el profesional que especifica tu producto? Incluir demasiada información puede sobrecargar el modelo y hacerlo ineficiente. Incluir poca, en cambio, lo vuelve irrelevante. Es crucial identificar qué datos son imprescindibles para cada usuario (arquitecto, ingeniero, constructor, facility manager, etc.) y estructurarlos de manera útil.
- ¿Qué software BIM utilizan tus clientes? No todos los profesionales trabajan con la misma plataforma. Revit, Archicad, Allplan o Tekla tienen diferentes estándares, estructuras de datos y niveles de interoperabilidad. Entender qué herramientas predominan en tu mercado objetivo te permitirá decidir en qué formato invertir y cómo optimizar su compatibilidad.
- ¿Quién mantendrá los objetos digitales? La digitalización no termina con la entrega de los archivos. Los productos evolucionan, cambian sus características técnicas, certificaciones o disponibilidad. Si no existe un plan claro de actualización y mantenimiento, los objetos BIM se desactualizan rápidamente, perdiendo credibilidad ante los usuarios.
- ¿Cómo medirás el retorno de la inversión (ROI)? Digitalizar no es un fin, sino un medio. Antes de invertir, define cómo sabrás si ha valido la pena: ¿por número de descargas, por aumento de prescripciones, por presencia en proyectos BIM de tus clientes, o por mejora en la percepción de marca?
De la digitalización impulsiva a la estrategia BIM
El valor del BIM no radica en tener objetos, sino en tener una estrategia BIM coherente con tus objetivos comerciales.
Una estrategia bien definida permite al fabricante identificar los escenarios de uso donde sus productos pueden aportar más valor, adaptarse a los estándares del sector y construir relaciones más sólidas con los profesionales que prescriben sus soluciones.
Por ejemplo, un enfoque estructurado desde mi punto de vista, incluiría:
- Definir una estrategia BIM alineada con tus objetivos comerciales. No se trata de “hacer BIM porque todos lo hacen”, sino de entender cómo el BIM puede ayudarte a vender más, comunicar mejor o posicionar tu marca en proyectos de mayor valor.
- Establecer los escenarios de uso adecuados. Analizar en qué fases del proyecto (diseño, licitación, ejecución, mantenimiento) tu producto tiene mayor impacto, y cómo debe representarse digitalmente en cada caso.
- Garantizar la interoperabilidad y el mantenimiento a largo plazo. Los estándares cambian, los softwares evolucionan y las necesidades del mercado también. Diseñar con visión de futuro asegura que tus objetos BIM sigan siendo útiles y compatibles durante años
Conclusion: BIM as Strategy, Not as a Trend
Digitalizar productos en BIM puede ser una inversión rentable, si se hace con una estrategia clara y orientada al valor real. De lo contrario, se convierte en un gasto que genera frustración tanto en el fabricante como en los usuarios.
Por eso, antes de lanzarte a producir archivos 3D con tus productos, dedica tiempo a reflexionar, analizar y planificar. Comprende a tus clientes, define tus objetivos y construye una hoja de ruta.
Solo entonces, sí digitaliza tus productos: crea objetos BIM útiles, interoperables y mantenibles que realmente faciliten el trabajo de arquitectos, ingenieros y empresas constructoras… y que generen beneficios tangibles para tu empresa.
💡No se trata de tener objetos BIM. Se trata de tener una estrategia BIM.
