Coordinación BIM en obra
Entorno, información y comunicación
Introducción
Implementar la metodología BIM en fase de obra supone un reto muy importante, ya que ni el ritmo ni la forma de trabajo son las más idóneas para desarrollar un modelo digital. El proyecto sufre cambios continuos y tenemos que tomar decisiones rápidas para adaptarnos a la realidad de la ejecución. No obstante, el uso del BIM puede aportarnos considerables beneficios. Vamos a ver tres aspectos clave a tener en cuenta: el entorno, la información y la comunicación.
Entorno: cambios en obra y plazos de ejecución
Los plazos de ejecución de una obra siempre son ajustados y, como sabemos, se van a producir cambios durante la misma. Así que, incluso heredando un modelo digital muy correcto del proyecto ejecutivo, esto es un inconveniente a la hora de aplicar la metodología BIM en obra. Para que el modelo sea funcional en obra debe adaptarse al ritmo de la misma y no al revés, y esto implica priorizar. En caso de no proceder así, podríamos estar retrasando la toma de decisiones de la obra para acabar el modelo, cosa que nunca debe suceder.
Así, el modelo debe tener el nivel de detalle justo y necesario para permitirnos realizar una coordinación espacial previa a la ejecución de los elementos, anticipándonos de tal manera a retrasos y sobrecostes.
Si el plazo del que disponemos no es suficiente para coordinar todos los elementos, debemos priorizar teniendo en cuenta la disciplina que más problemas pueda generar o aquellos elementos que tengan una repercusión económica mayor.
Ejemplo: El proyecto de un edificio ha sido desarrollado con unos ascensores dimensionados en base a las especificaciones de un fabricante concreto. Una vez adjudicado el contrato, los ascensores pasan a ser de otro fabricante y éstos no tienen las mismas dimensiones. Para realizar esta modificación de manera rápida en los modelos sin repercutir en la ejecución de los forjados, bastará con modelar un prisma que indique el ámbito de los huecos finalmente necesarios.
Información: modelos, planos y otros documentos
Disponer de un modelo 3D así como de software BIM nos permite producir y gestionar información de manera muy ágil. Destacamos cuatro virtudes principales:
Planos y secciones de trabajo
En el caso de que sea preciso hacer un replanteo en obra o simplemente que la documentación del proyecto ejecutivo no sea suficiente, el BIM nos permite elaborar planos y secciones de trabajo requeridos fácilmente. El hecho de poder cambiar propiedades de elementos del modelo masivamente o hacer anotaciones mediante etiquetas que leen parámetros, hacen de este proceso un trámite mucho más rápido que con medios “convencionales”.
Mediciones
Con un modelo correctamente preparado podemos extraer cantidades de elementos y de partidas de obra y por tanto podemos realizar certificaciones. Te recomendamos que eches un vistazo a nuestra guía para extracción de mediciones.
Avance de la obra
Tener un modelo 3D también facilita el control de avance de obra. Así podemos supervisar si estamos cumpliendo el planning de obra, qué revisiones debemos priorizar u obtener “fotografías” del estado de la obra en diferentes fechas (útil por ejemplo en casos de litigios).
Ejemplo: Se está ejecutando la estructura de hormigón armado de un proyecto. Del modelo BIM podemos extraer longitudes, áreas y volúmenes de los forjados, vigas y pilares. En una tabla de planificación podemos mostrar las mediciones de cualquier elemento, y, si alguna de las longitudes cambia, actualizamos el modelo y automáticamente nuestra tabla está al día. Si añadimos la información de la semana en la que se ha ejecutado, además podremos filtrar y extraer los datos para las certificaciones periódicas.
Gestión de activos
Las empresas constructoras son las responsables de recopilar, validar y entregar toda la información de los activos (equipos, maquinarias e instalaciones) a la propiedad una vez finalizada la obra. Si somos capaces de introducir esos datos en el modelo tendremos toda la información centralizada y accesible para la posible posterior gestión de los activos.
La parte costosa de esta tarea es volcar la información necesaria en los modelos, especialmente si los proveedores no tienen conocimientos de BIM. Pero esto también es solucionable. Por ejemplo, en Modelical hemos desarrollado una aplicación web para facilitar este trabajo a los proveedores.
De manera sencilla éstos pueden rellenar toda la información requerida de los activos que han instalado en una obra, y la constructora tiene toda la información recopilada, lista para la entrega del proyecto.
Comunicación: intercambios de información
Tan importante como tener los modelos y la documentación que generamos actualizados al ritmo de la obra es poder comunicarlo al resto de agentes implicados. Si algún agente trabaja con información obsoleta muy probablemente tengamos errores.
A nivel BIM es importante trabajar con modelos federados (modelos donde convergen los modelos de todas las disciplinas o agentes) que permiten que el resto de equipos puedan ver las últimas modificaciones acontecidas en cuanto suceden. Para esto es necesario elegir un Entorno Común de Datos (CDE) adecuado. Los CDE no sólo permiten gestionar los modelos, sino también otros documentos tales como planos, minutas de reuniones, actas de obra, fotografías, fichas técnicas, etc.
Ejemplo: Se van a ejecutar unas piezas prefabricadas en las fachadas y la empresa encargada modela los anclajes. Han estudiado la modulación necesaria y han detectado que las posiciones de estos anclajes interfieren con otros elementos. Cada cambio se sube regularmente al CDE, lo que permite que los equipos que se ven afectados puedan visualizar el modelo 3D actualizado y revisar de manera inmediata la documentación.
De todos modos, aunque cada vez vemos más dispositivos tipo tablet en las obras, la realidad es que en la mayoría de los casos seguimos dependiendo del papel. Es muy normal que la dirección técnica, la dirección facultativa, el jefe de obra o los encargados estén desligados de la parte más BIM pero, pese a ello, el BIM nos puede ayudar a que esos “papeles” con los que trabajan estén actualizados y no sean planos o documentos con infinidad de cambios acumulados escritos o dibujados a lápiz o a boli con los que la trazabilidad de la información queda en entredicho. Pero también es verdad que el uso del BIM no deja de crecer en el sector de la construcción gracias a sus bondades, así que no es descabellado que pensemos que en un futuro no muy lejano podamos suprimir el papel.
Conclusiones
La gestión BIM en obra pasa por anticipar problemas y solventarlos antes de que tengan implicaciones mayores que puedan repercutir en plazos y costes. Para ello es imprescindible desarrollar una estrategia que contemple desde cómo vamos a modelar y qué usos vamos a dar a ese modelo hasta cómo vamos a comunicarnos entre equipos.
Tal y como anticipa nuestra compañera Almudena en el post Project Management y BIM Management la gestión del proyecto debe incorporar también la gestión BIM.